domingo, diciembre 13, 2009

El Mundo según T.S. Chan

Había pasado tres días con sus noches sin salir de la cama,
estaba atravesando por un periodo extraño.

De alguna manera el lavado instestinal que le habían medicado,
había acabado también por remover aquellos sentimientos impregnados
en lo más profundo de su ser.

Así mientras dormía veía ante sus ojos las historias más terrribles y más
inverósimiles: persecuciones, homicidios e inclusive destrucciones alienígenas
que en ningún momento presentaron un desenlace con el que pudiera
recobrar la calma o la confianza. Cada pesadilla dejo su final simplemente
en suspenso...

Cuando ya no soñaba porque había perdido la esperanza de encontrar en su mente subconsciente la posible conclusión de una historia anterior,
entonces leía.

En efecto había escogido uno de esos libros que compraba con entusiasmo
por la recomendación de alguna buena amiga con extraños gustos literarios.

Un día estando de visita en la casa de una excompañera de la universidad, ésta le había compartido su emoción ante los primeros capitulos donde el escritor lograba una mezcla perfecta de frivola profundidad sobre el sexo, en la descripción de las relaciones íntimas entre una enfermera y un soldado.

De esta manera El mundo según Garp llegó a sus manos. Había comenzado
a leer con entrañable gusto sus páginas, no sólo por la recomendación de una persona tan querida sino por la confirmación de que en efecto era una lectura entretenida e interesante.

No avanzó mucho en la lectura cuando comprendió perfectamente la razón por la que su amiga y ella podían sentir aprecio por el libro. Ambas tampoco habían podido evitar sentirse alguna vez sexualmente sospechosas.

La primera vez que abandonó su lectura, se debio a la falta de tiempo y a la necesidad de su pareja de entretenerse en algo. En esas circuntancias entregó aquel libro que fue bien recibido y devorado en un par de días por su compañero, cuyos gustos literarios no había descifrado, quizá porque seguían aún en formación.

Lejos de discutir el libro -su interlocutor no era un hombre de muchas palabras- fue el entusiasmo y la rápidez de la lectura de éste, lo que le dio a ella la idea de que era un relato que debía continuar hasta que en algún momento -que todavía parecía remoto- pudiera llegar al misterioso final del que había escuchado algunas críticas sin saber la razón.

-Lo único que no me gustó fue el final.

Pasaron muchas cosas para que El mundo según Garp, recobrara su lugar en el mundo de Chan, pero el momento previo fue su malestar estomacal y emocional. Quizá era con el estomago revuelto y las emociones a flor de piel, como pudo haber tomado más sentido para alguien como ella.

Desesperada a veces por la longitud de los capítulos, por la soledad o por su propias convulsiones internas T.S. Chan abandonaba a momentos la lectura, pero estaba decidida a terminarla.

La lectura es un acto solitario, igual que la escritura. Sin embargo la primera representaba para T.S. Chan la posibilidad de evadirse más que la segunda. Pronto comprendió que al igual que Garp su poco éxito como escritora se debía su nula habilidad para imaginar algo sin partir de las
tragedias autobiográficas.

También confirmó que algunos libros seguían produciendo en ella el mismo efecto: el deseo de modelar su vida de acuerdo a las aspiraciones y destinos de sus personajes.

En la secundaria había mirado al mundo con los ojos de Demián y la desilusión de Zaratustra. Ahora notaba cierto paralelismo entre la relación de Helen con Garp y el futuro que deseaba para su vida romántica.

Por supuesto que no anhelaba que el Sapo Sumergido apareciera tan repetidas veces en su vida; estaba segura de no tener la fortaleza de ninguno de los Garp, pero suponía que tampoco podía evitar su presencia del todo.

Lo que en verdad anhelaba era un vida auténtica, aunque fuera de novela...

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