lunes, marzo 10, 2008

La Torre

Veinticinco ciclos se cumplieron el pasado mes de enero. Te sentías contenta y orgullosa de tus logros. Hablabas con tu mejor amigo sobre el cierre de caja que habías hecho para dar cabida a todo lo nuevo. Te creías preparada para un año que auguraba desafíos y aventuras.

Sin embargo, las sorpresas fueron demasiadas. Los imprevistos te hundieron en una crisis de incertidumbre y desilusión. Por varias semanas creíste que el sentido se te escapaba de las manos.

Has dejado atrás varias vidas: tus historias se desvanecen en un pasado que te parece remoto.

Conoces a nuevas personas, te miras a ti misma y te preguntas ¿Quién eres?. Te encuentras en las fotos que compartes en un sitio de internet. Te observas a lado de amigos y compañeros que no están más a tu lado. Eres tú, pero no te reconoces: no sientes identificación alguna.
Has superado la nostalgia.

Has cambiado tanto... -con suerte quizá seas otra: te hayas transformado.

¿Que quieres? No lo sabes. Sientes un profunda vacío, aunque no te sabes sola... Algo ha crecido en ti que te impulsa hacia adelante -¿Hacia donde? No te atreves a decirlo. No lo has decidio aún. Te mantienes conciente de tus posibilidades. Reconoces tu capacidad de elección. Asumes que a estas alturas de la vida se requiere más de estrategias que de buenas intenciones.

En silencio esperas que tu corazón hable, palpite.
Signos, señales, augurios y corazonadas se manifiestan a cada momento. Has aprendido a leerlas. Rara vez se equivocan. Pero no consigues el número de certezas necesarias.


Te preocupa el amor, el equilibrio y tu bienestar. Tienes proyectos, inspiración y muchas inquietudes. Sin embargo, no te mueves.

Tu mente está desconcertada. Nadar contra corriente no es natural. Durante cinco años has trabajado muy duro. Hoy tu ánimo está agotado, prefiere que lo lleve la corriente. Fluir.

No sabes cómo hacerlo, no te reconoces más que en la lucha. Pero estas exhausta. Tus ambiciones exigen cierto estado de comodidad.

Esperas. ¿Qué? Es algo que estás dispuesta descifrar con paciencia y perseverancia.