
Saber lo que uno quiere en la vida resulta ser una de las cosas más complicadas. Aún más si hemos sido educados para ser ambiciosos y entonces la cuestión se centra en decidirse entre todo lo que queremos y lo que podemos conseguir.
¿Pero qué tanto sabemos acerca de nuestras necesidades? De las que realmente lo son y no fabricaciones de mercadotecnia.
¿Cuántas veces resulta que al tener lo que siempre habíamos querido simplemente lo desechamos después de los primeros minutos de emoción?
¿Cuántas persona hemos creído querer y al final resultaron ser simplemente justo lo que no necesitamos?
Un chico guapo bien educado en las artes de la patanería
Un muchacha hermosa con una conversación que dificilmente soprepasa los 5 mins.
El puesto con mejor paga de la empresa pero que nos exige sacrificios que no nos recompensa más que monetariamente.
¿Cuántas veces hemos pensado en renunciar a todo o a mucho de lo que tenemos porque pensamos que con una sola cosa que no tenemos seríamos más felices?
¿Qué tan cómodo nos hace sentir el saber que necesitamos poco aunque queremos mucho?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario