Me encanta la "A" de tu nombre:
me recuerda a Adan: el primer Hombre.
Me gusta la "E" del mío,
me hace pensar en Eva... la segunda mujer de Adan.
A y E
Cuando estamos juntos y la luz se refleja tenue a través de la colcha,
disfruto mirar tu rostro, observar tu cuerpo abrazado al mío:
Me siento en un tiempo y lugar muy remoto.
Todo se vuelve puro. Yo me creo ingenua.
Tus caricias, tu calor, la ternura que despiertas en mí
son como un baño de agua tibia que limpia todas las impurezas.
En ese momento creo conocerte de hace mucho,
pero no de esta vida, ni de las anteriores,
sino del principio de los tiempos:
Imagino nuestros cuerpos desnudos recorriendo el Eden,
tu enseñandome cada árbol y yo probando cada uno de su frutos...
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