
Es una gran complicación hablar... uno siente que la caja de Pandora se abrirá y no habrá quién encierre a la esperanza. Para exorcizar hay que saber el nombre del demonio y yo no lo sé. Me parece más bien que son 30 cerdos: soledad, fracaso, dolor, tristeza, desesperanza, etc.
Tendría que mirarme al espejo: ver en mi cara "El grito" de Munch, hacer un análisis iconológico y luego tratar de decirme lo que no puedo: la reconstrucción objetiva de mi vida en 100 palabras.
(Posesión de los recuerdos de mi infancia)
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A veces la asfixia es una de las mejores señales... Necesitaría recordar las veces que he podido seguir adelante, para descartarlos uno a uno. Respirar profundo y repetir con voz firme "Después de la tormenta siempre llega la calma", aunque nunca suceda.
(Posesión de los recuerdos de mi adolescencia)
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Lo que desespera es esta terrible continuidad... Para exorcizar hay que saber el nombre del demonio y yo no lo sé. Tendría que acostarme con la mirada hacia el techo, dar unas cuantas vueltas... Hacer una lista. Negar con todo mi ser los temores que tengo hasta que se acabe mi voz...
(Posesión de mis recuerdos de juventud)
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Es tarde. Hago la iniciática "aceptación" de la bola informe que me aprieta el pecho. Estoy cansada... Tengo vacía la memoria. Para exorcizar hay que saber el nombre del demonio y yo no lo sé. Pero quedan en mi lista el amor, la vida y la fe.
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